Peña Nieto, López Obrador y Vázquez:
sus propuestas de Estado
Alán Aviña
Estamos a poco más de diez días de terminar las
campañas presidenciales. El primero de julio elegiremos al próximo presidente
de México por seis años, y con él a una estructura estatal y de políticas públicas
que determinará un posible desarrollo futuro en el país, especialmente en la
coyuntura en la que se encuentra México a partir de rasgos que le dan
particularidad al contexto como la violencia, el crimen organizado, la pobreza,
la crisis económica, etcétera.
En
este escrito trataré de describir e interpretar las posibles nociones de Estado
implicadas en las propuestas de campaña de los principales candidatos. También,
trataré de prolongar esa descripción hacia una interpretación hipotética del
posible funcionamiento futuro de la figura del Estado en México.
Peña Nieto: Estado
y ejecutivo fortalecido
Primero,
la idea del candidato Enrique Peña Nieto prolonga, por lo menos en su interior
la idea de un Estado adelgazado, pero también con un ejecutivo fuerte, en
detrimento del poder que podría representar el legislativo. Peña Nieto propone
reducir por lo menos 32 senadores y 100 diputados[1].
Esto podría representar el regreso de un esquema presidencialista, donde desde
el ejecutivo se controlen las reformas, que un ambiente democrático sano serían logradas en consenso. Sin embargo, las reformas fundamentales, por
ejemplo la Ley de
Víctimas[2],
recientemente aprobadas, no deben de surgir de una mayoría lograda a través de
un esquema de proporción lograda a través de la reducción de contrapesos al
ejecutivo, sino a través de consensos generales, en temas que afectan al país.
La
propuesta del Estado planteada por Peña Nieto, intenta fortalecer al Estado en
sus funciones, sin embargo funcionando bajo un esquema clientelar y de
camarillas políticas, cómo se ha documentado ampliamente en 70s años de
Priismo, y en antecedentes en los estados que gobierno el PRI. El reciente caso
de Yarrington en Tamaulipas, ilustra una degradada idea de estado desvanecido
ante los embates de grupos de interés. El crimen no es el único
grupo interesado en que el Estado con una fuerza importante en seguridad pública
les atienda con prioridad sobre los asuntos que respectan a un desarrollo en
connivencia. Estos pueden valerse del Estado para lograrlo, y el Estado se vale
de ellos para preservarse en el poder, mediante mutuos pago de correspondencia.
Peña Nieto y el PRI, podría lograr importantes acuerdos con organizaciones públicas,
privadas, organismos empresariales, inclusive con el crimen organizado para
lograr una pacificación del país, sin
perder el monopolio legítimo de la violencia, cuestión de las más importantes
en el contexto de violencia y crimen organizado. Sin embargo, esta cuestión
puede entrañar una desproporción del Estado en el uso de su fuerza contra
grupos contrarios a sus clanes políticos y de poder, y las posibles violaciones
a derechos humanos podrían ser más frecuentes, aunque eso no implica que se
conozcan a profundidad las cosas.
El
Estado fortalecido, desde el ejecutivo puede proveer servicios asistenciales y
subsidiarios importantes, pero parciales y políticamente distribuidos. Puede el
PRI abrir paso para que distintos grupos de poder logren un desarrollo político
y económico importante, cuidando que el Estado sea el principal benefactor y
regulador de las actividades. Peña Nieto sabe negociar y aliarse en bien de un
objetivo, cosa que podría beneficiar al país en su pacificación. Empero detrás
estará el Estado como forma de institucionalizar la corrupción, el clientelismo
y también como reproductor principal de las estructuras de desigualdad social,
política, económica y de derechos humanos.
López Obrador:
Estado benefactor
La propuesta reconocida de AMLO versa sobre el estado
de bienestar, que intenta reducir la brecha de desigualdad que podría ser una
parte detonante de problemas como la delincuencia organizada. Sin embargo, no
es el único factor que podría darle elementos al Estado para combatir al crimen
organizado, ya que este surge por múltiples factores, uno de ellos es la
pobreza y la desigualdad social.[3]
Sin embargo, esto daría una legitimidad y una percepción positiva a la figura
del Estado, como lo ha sido en el DF. El desarrollo del área social puede
implicar una percepción positiva del Estado que crea confianza en grupos de
poder progresistas. La figura de la procuración de justicia y la seguridad pública,
es una figura que debe encaminarse a fortalecer desde adentro, primero para
librar de corrupción a esas instituciones, segundo para lograr una eficacia que
termina con la impunidad. Aunque López Obrador se pronuncia sobre eliminar la
corrupción, si propuesta aunque interesante, no termina por dar la certeza de
que puede lograrlo. El plantea un gabinete honesto que pueda ser un paliativo a
la corrupción, pero, podemos identificar la corrupción como un vicio
institucional, y no meramente personal. La noción de lo público en México,
cuestión meramente cultural, está basada sobre el eje del botín. Cabe destacar
que el espacio público, por ejemplo, se deteriora no nada más por malos
materiales y falta de mantenimiento, sino también por el mal uso devenido de
una falta de consciencia sobre lo público. Pocas veces se discuten las políticas
públicas en la sociedad civil, porque culturalmente no pensamos en lo público
como también nuestro, y de todos los demás. En ese sentido, los posibles
gabinetes de AMLO podrían toparse con la pared ampliamente compleja de la
incorporación cognitiva, como disposición duradera del organismo de la noción
de lo público como botín, y de la corrupción como medio aplicable a fines específicos,
no legales, pero legítimos en cuanto es una práctica no regular, sino aceptada
culturalmente.
La
figura del Estado de AMLO es más fortalecida estructuralmente, con un esquema
de participación mayor, de procuración de bienestar común como forma de
legitimidad política. Su propuesta incluye un desarrollo a largo plazo, para
fortalecer actividades básicas que la dan la razón de ser a la figura del
Estado, una el monopolio de la violencia; dos el monopolio fiscal con medidas
progresivas bajo la idea de justicia social, y tres el monopolio en la
procuración de justicia, y cuarto y último, gestor principal de servicios públicos.
Esos cuatro puntos, son básicos del Estado, pero estos se desdibujan ante las
políticas neoliberales, impulsadas y fracasadas por un Estado
institucionalmente débil, incapaz de modernizarse en sus funciones, incapaz de
profesionalizarse a partir de perfiles y prácticas institucionalmente
aceptables.
El
monopolio de la violencia, es una cuestión tímidamente abordada, si bien,
intenta preservar y limpiar instituciones de seguridad pública, no prevee que en
el contexto más inmediato estas son necesarias para la lucha contra el crimen. El
esquema policiaco que propone aboga más por la prevención, cuestión encomiable
dentro de un Estado, pero surge la duda si este tipo de modelo podría hacer
frente al crimen organizado, especialmente cuando estos se han fortalecido con
armas de gran calibre, capaces de cimbrar a las figuras de seguridad. El
monopolio fiscal es un tema fuerte en su agenda y parece viable, sin embargo
será un tema duro en las cámaras, en caso de reformas, y será duro como legitimidad, por el hecho de
aparecer como figura que impone medidas impositivas ya establecidas, cuestión
que surge y se agrava por la falta de compromisos en materia de impuestos. Esto
podría afectar básicamente en la imagen de los gobiernos. La procuración de
justicia es un tema relevantísimo que abona a la lucha del crimen organizado. Por
el hecho de que la impunidad aunada a la corrupción, permite que el crimen
organizado sea prácticamente intocado. Esto no se ha logrado ejemplificar más
claramente cómo se va a lograr, especialmente cuando hemos sido tan escépticos respectos
a estos problemas tan añejos en México, que por su misma institucionalización y
adopción en el marco de valores general, parecen insustituibles por otros
esquemas más proclives a los ciudadanos comunes. Su punto más fuerte es la
provisión de servicios públicos más importantes. Sus ideas respecto a PEMEX,
Desarrollo Social y combate a la pobreza, de Salud, Infraestructura, etcétera,
son elementos indicadores de su compromiso por una base social de desarrollo. La
gran interrogante será cómo se logrará sin tener déficit presupuestal, que
estos implican gastos exorbitantes en las arcas estatales. Los esquemas de
subrogación y privatización se crearon principalmente como adelgazadores de la
gran burocracia. La creación de burocracia parece inminente en este caso, o en
caso excepcional lograr mayores efectividades a partir de la profesionalización
de los perfiles de las personas de las secretarías integradas en el ramo
social. Las posibilidades de la atenuación de la pobreza, creará una clase
media amplia dependiente de servicios de educación, salud, servicios públicos e
infraestructura, que muchas veces el Estado se limita a proveer. ¿Cómo podrá
lograr AMLO esto? Sigue siendo una interrogante importante de escuchar.
Josefina Vázquez
Mota: Estado regulador
El Estado planteado por JVM implica una visión
reguladora de la vida pública, como ha sucedida en doce años. Este esquema
permite y es respetuosa con las libertades civiles, contrariamente a lo que
podría pasar con Peña Nieto. Sin embargo, significa una idea neoliberal que no
resuelve problemas de fondo como la corrupción, la violencia y la desigualdad
social. En efecto, su esquema podría multiplicar las desigualdades sociales, o
también crear una clase media desempleada, con altos niveles de educación pero
que no logra espacios de desarrollo profesional. Su propuesta está enfocada básicamente
en la estabilidad económica en el corto plazo, pero en detrimento de un
crecimiento sostenido, especialmente porque no atiende los problemas
estructurales mayores como la violencia y la corrupción.
Su
idea es la colaboración y está abierta a ideas importantes para la conducción
del país[4].
Punto importante que identifica su afán por una vinculación ciudadana en temas
meramente graves, aún así su Estado es una idea de gestor de condiciones
favorables para la economía, su déficit fiscal se podrá preservar a expensas de
firmas y convenios con organismos internacionales como el FMI o el Banco
Mundial o el BID, pero su esquema de atención social sólo paliará la pobreza
inmediatamente, más no a mediano y largo plazo. Su idea es una Estado neoliberal. Lerner
(1994) propone que lo que define al neoliberalismo es: “la libre competencia en
el intercambio internacional de mercancías y el hecho de que esta competencia
determine quienes podrán exportar y sobrevivir para obtener las ganancias de
dicha globalización” [5] Si
bien, señala la autora que la estrategia neoliberal ha tenido efectos positivos
como el acercamiento de productos a bajo costo a las clases populares y la
conformación de una sociedad civil capaz de movilizarse políticamente, lo que
más destaca son los efectos negativos en el plano social. Sostiene Lerner (1994) que por primera vez en
la historia de estrategia liberal el crecimiento económico está acompañada de
desempleo. [6]Otro
efecto importante es la desatención del Estado ante la cuestión social, pues
concentra sus fuerzas en guiar la transición económica y destaca
“no es extraño que
cuando los Estados dejan el financiamientos y control de la política social en
manos de fuerzas privadas, los servicios se vuelvan más caros. El Estado actúa
en el renglón social con criterios de beneficio social y de asistencia
administrativa; asimismo, proporciona los servicios de manera gratuita. En
cambio, la iniciativa privada (al intervenir en lo social) busca expansión,
poder y ganancias económicas” (Lerner, 1994; 17).
Vilas (1994) argumenta que la
política social en el neoliberalismo se asume como un gasto, no como inversión,
y citando a Brodersohn (1992) considera que el concepto de desarrollo social se diluye y cede terreno al de compensación social[7].
La
idea de Josefina descansa en esta idea, de gestor del desarrollo, pero desatendiendo
cuestiones básicas, inclusive con visiones a corto plazo, basadas en ideas
simple, como el ataque frontal al narcotráfico. En términos de la política social
inscrita en esta idea desarrollada anteriormente, descansa sólo en afectos de
atenuación de la situación que el neoliberalismo ha recrudecido a partir de su
incorporación en la política económica mexicana. Los programas –algunos
asistencialistas otros no- se concentran en áreas nimias de la vida social,
contrariamente a la política social explicitada en el trabajo de Gortari y
Ziccardi (1994), donde destacan que en el periodo corporativista del Estado,
posterior a 1940 y anterior a 1982, la política social cubría bastantes áreas
de la vida social, desde el empleo, la seguridad social, vivienda, pensión y
jubilación, entre otras. Ahora la mayoría se activan como elementos bomberiles
contra la crisis de acceso equitativo a recursos. Este programa aunque
integral, sigue mostrando las caras de la política social neoliberal, además se
ejemplifica el recorte de gasto social en los gobiernos, pues unas de las
limitaciones es precisa la falta de presupuestos.
Aforismo
final: Josefina nos ofrece estabilidad económica, posibilidades de inversión,
garantías democráticas. López Obrador desarrollo social, combate a la impunidad
y profesionalidad del Estado. Peña Nieto pacificación del país a corto plazo,
policías fortalecidas y un gobierno capaz de mantener a raya al crimen mediante
la mediación y la connivencia. Cosas que podrán beneficiarnos, sólo hay que ver
cuáles podría ser prioritarias.
[1] Telenews.com.
EPN propone eliminar 32 senadores y 100 diputados. Revisado en http://telenews.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=4772%3Aepn-propone-eliminar-32-senadores-y-cien-diputados&catid=45%3Anacional&Itemid=63
[2]El informador. Com. Senado Aprueba
Ley de Víctimas. Revisado en: http://www.informador.com.mx/mexico/2012/372084/6/el-senado-aprueba-ley-de-victimas.htm
[3] Véase.
Conferencia Eduardo Buscaglía. La paradoja de la represión. Pronunciada en Casa
de América. Vista en http://www.youtube.com/watch?v=Mg20OkOA8Nc
[4] Para validar
esta idea expresada por mí, véase el texto de Héctor de Mauleón. Josefine
Peleando a la contra, en Revista NEXOS, revisado en: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2102724
[5] Lerner Sigal, Bertha (1994) “Globalización, neoliberalismo y política social”. Documento presentado en seminario “Las políticas sociales de México en los
noventas”. UNAM, 4-5 de julio de 1994, pag. 13.

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